Un prado de flores sobre el oceano

¡La hora de despertar ha llegado!—4:00 am marca el reloj. Es hora de ir a la cubierta del barco y de continuar el regreso a casa desde el Polo Norte. Estando en la cubierta se siente cómo repentinamente baja la temperatura, al mismo tiempo en que comienza a amanecer. La luz deja ver en la superficie del mar unas pequeñas protuberancias, que pronto comienzan a hacerse más grandes y más abundantes. A la vista comienzan aparecer cómo... ¡flores!, ¡sí!, como un campo de flores sobre la superficie del océano. Es una visión asombrosa y bella. Las flores siguen creciendo aún más en todas las direcciones, en el aire seco y frío. En eso alguien dice: “¡Son flores congeladas! Bueno, no literalmente flores. Son más como esculturas de hielo que crecen en el borde del océano y el aire”. Estas son las palabras que Matthias Wietz—quien tomó las siguientes tres fotos—dijo a su colega Jeff Bowman. Ellos son parte del grupo de oceanografía biológica en la Universidad de Washington y estudian la vida microbiana a bajas temperaturas. Para Jeff, esa fue un amanecer con una sorpresa inesperada, hermosa e interesante.

"Flores" congeladas sobre el sol. Foto Mattias Wietz.
Estas estructuras se forman bajo ciertas condiciones muy especiales, donde el aire es extremadamente frío y seco—su temperatura aproximada es de 20 ºC menor a la del agua del mar. Si el agua de mar se congela alrededor de los -2 ºC, esto quiere decir que la temperatura del aire es de -22 ºC. Las estructuras como “flores” se forman cuando el hielo se sublima—el cambio directo de un sólido a gas sin pasar por la fase liquida. Inicialmente, el vapor del agua que se formo por sublimación se encuentra a la misma temperatura que el hielo del mar, pero se enfría rápidamente por el aire. El aire al sobresaturarse con el vapor del agua, y ponerse inmediatamente en contacto con alguna sección cristalina del hielo, se precipita y se convierte en pequeños trozos de hielo que se pegan por encima de la superficie del océano. Incluso algunos cristales pequeños pueden flotar en el aire. Este proceso continua permitiendo que los cristales se expandan hasta formar “pétalos” puntiagudos y alcanzar un tamaño de entre 5 a 7 cm.

Foto Mattias Wietz.
Ya que estas estructuras se forman en el mar, tienen la peculiaridad de ser extremadamente saladas. Esto se debe al proceso que sucede durante la formación del hielo marino, donde la sal sale expulsada de éste hacia el agua del mar a su alrededor, creando una salmuera más densa y salada. Dicha salmuera es absorbida y depositada por las flores sobre los cristales que la forman, provocando que la salinidad de las flores sea tres veces más que la del agua del mar. Pero esto no es lo más sorprendente, lo sorprendente es que es posible encontrar vida en estas estructuras. Sí, ¡vida! En cada una de las flores, si las dejas derretir, se pueden encontrar viviendo millones de bacterias.

Esto no es algo que se espera cuando existe un ambiente con un exceso de sal tan grande, donde ellas están en una superficie fría y expuestas a un aire mucho más frío al que están habituadas en el mar, además recibiendo un baño de sol al que normalmente no ven y que probablemente no les guste. Es inesperado encontrar vida ya que comúnmente en ríos y lagos tan salados no la hay, de hecho esta salmuera suele ser venenosa para algunos animales si la llegan a beber. Las preguntas que entonces surgen, y que los científicos a través ahora buscan responder, son: ¿Qué hacen estas bacterias ahí?, ¿Estarán ingiriendo o desechando algo?, ¿Qué les ofrece dicho ambiente para que se sientan cómodas en ese hábitat?

Evidentes terminaciones cristalinas. Foto Jeff Bowman.
Mientras se siguen las investigaciones, es muy hermoso tan sólo pensar en tener un amanecer con la aparición de flores cristalinas sobre el mar.

Starignus

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